La cultura de paz no existe; son los papás (¡?)

Existe un momento en la vida en que te das cuenta que casi todo es neoplatónico. Entonces, surge la inquietud de preguntarse, indagar y reflexionar sobre los clásicos: Platón, Sócrates y Aristóteles. Y para todo esto tenemos que regresar al éthos, al êthos, al bios y a la zoé.

Éthos,  êthos,  bios y  zoé.

Así que me quito el sombrero de paranoia por un momento y me pongo en el la filosofía moral. Dentro de la moral existe la moral y moralidad, la primera se refiere a la ética; es decir a la teoría. Mientras que la segunda hace referencia a la práctica, al acto moral. Ahora bien, la definición etimológica de Ética viene de “ethos” del cual se desprende el êthos y el éthos. El primero se refiere a la formación de carácter y el segundo a la costumbre, del cual deviene el mors moris o la moral como costumbre.

Vámonos por partes, como dijera Jack The Ripper, así que empecemos por êthos. El carácter para la Grecia clásica no es más que una mera construcción para poder alcanzar el arete o la virtud. El carácter es la forma en la cual los hombres hacen y ayudan en el mantenimiento de la polis, el heroísmo es un carácter formado por el êthos.  La relación entre polis, hombres , éthos y êthos es inseparable, pues la polis crea la éthos (que es la costumbre, el acto moral como costumbre) de la manera que los hombres ayudan al mantenimiento y la reproducción de los hombres, de la misma manera en que la polis reproduce hombres que garanticen la reproducción de la êthos, que no sólo es el cuidado de la polis, sino que incluye el cuidado de sí como una expresión de libertad y camino para alcanzar la virtud, la belleza, las cuales son características de los hombres libres. Pues para cuidar de sí se necesita libertad, si se tiene libertad se tiene ética, el êthos.

El acto moral responde a un sistema de normas de características sociales, históricas, además de ser normativas. La moralidad siempre responde a lo bueno o malo,  a pesar de siempre tener un origen disperso y de coacción externa. Esto nos lleva a la posibilidad de enjuiciar en bueno o malo. El acto moral es un acto que tiene que tiene que poseer tres características: libertad, conciencia y afectar a un tercero. De lo contrario no puede hablarse de un acto moral, sino de un acto humano, el cual no puede someterse a enjuiciamiento en términos éticos.

Por su parte, Aristóteles dice que Bios es una forma de vida, pero no en forma en que la escuela no dice sobre la bios, que se utiliza en la biología.  La bios para Aristóteles es lo que hace el humano dentro de la polis. Es decir, las cuatro formas de vida: la contemplativa, la política, la del place y la de los negocios. La bios habla de un intelecto activo del animal humano. De la potencialidad de tomar el tiempo y acaecer del destino y crear una vida posible. Por su parte la zoé alude a lo orgánico, a la expresión de la animalidad. La vida de las bestias, la vida vegetativa y la vida nutritiva o del placer. Dentro de esta forma de vida se habla de un intelecto pasivo, de la imposibilidad de tomar el tiempo en las manos, es decir, se sufre el destino.

Una de las cosas actuales y de siempre del sistema neoliberal es crear la ilusión de que es necesaria la vida de placer, la zoé, la existencia animal que invisibiliza al otro. O bien se inviste la zoé con la bios y se hace que la vida de negocios sea la única vida posible. Como nuevo esclavismo del neoliberalismo es hacer del animal no humano una empresa, hacer creer que se puede sobresalir de la creatividad, ahora el sistema se alimenta de la creatividad, lo que hace en el animal humano la competencia, la imposibilidad de desarrollar la bios y sufrir el destino en la animalidad. Todos son potenciales enemigos. Nuestro sufrimiento del destino es una expresión de nuestro vaciamiento.  Justamente vivimos en lo que sería una ética utilitarista, en la cual lo único que importa es en mayor beneficio para un mayor número de personas (aunque a veces es un mayor beneficio a un menor número de personas), para lo cual se mediatiza y se instrumentaliza al otro, de la manera en que el otro sea capaz de ceder ante estos beneficios que satisfacen la zoé.

Una cosa inexistente llamada cultura de paz

Las Naciones Unidas definen la Cultura de Paz, “como un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que rechazan la violencia y previenen los conflictos atacando a sus raíces a través del diálogo y la negociación entre los individuos, los grupos y los estados”.1

Si el programa neoliberal promueve la zoé e inviste al animal no humano en un estadío de vacio y animalidad, entonces la llamada “cultura de paz”, dice que todos debemos de tener valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida (êthos y éthos)… de los cuales de desarrolle una convivencia sin violencia. Por eso digo que la cultura de paz no existe. De lo que necesitamos ocuparnos es de una estructura de convivencia no utilitaria e incluyente. Pero justo como mencionaba en un post sobre educación popular, la cultura de paz se ha creado de forma utilitaria, mediatizando e instrumentalizando tanto al otro como a sus necesidades para la construcción de la bios.

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