Nuevas Pedagogías | Hablar de pedagogía popular es bien fácil

Hace unos meses, me integré a un equipo de estudiantes universitarios que impartían cursos para chicos que salían de la escuela secundaria y estaban por presentar su examen de ingreso al nivel medio superior.  En principio una experiencia nueva para mí, puesto que no me había parado frente a un grupo sin tener que enfocarme en el asunto de la alfabetización y la apropiación digital. Así, que en otras palabras , estaba fuera de mi área de confort.

Dejando a un lado que no estaba en mi zona de confort, pasaron varias cosas que llamaron mi atención, tanto por parte de los chicos de secundaria como por parte de los chicos de la uni. Entre los detalles y ahora mi interpretación del por qué muchos de los aspirantes no logran obtener una puntuación mayor a 60, es por su falta de comprensión lectora, aunado a las banalidades y las presiones que ejerce la sociedad entre adolescentes (que no tocaré aquí).

En los últimos años he notado que se incrementa eso de “hagamos algo que tenga que ver con educación popular” como eje transversal el proyectos de intervención comunitaria. Estos, en la mayoría de esas veces, por no decir casi todas, el pobre de Paulo Freire está revolcándose en su tumba por cantidad de cosas tan mal, pero mal ejecutadas. Esto pasa en colectivos (desde los izquierdosos hasta los que están en el camino) , AC, investigadores, docentes, (coloque aquí su preferido), etcétera. Pero lo que en realidad he notado dentro de estos proyectos de “educación popular” y hagamos de este un “mundo mejor por medio de la educación” es una cosa de fascismos educativo y bien entrelazado con la educación “normal, normativa, normalizante”, si bien la intención es por un lado, sus prácticas no concuerdan y menos por los facilitadores que se la pasan a diestra y siniestra impartiendo cursos con un enfoque educativo “alternativo”.

Hablar de educación popular o bien de toda la gama de educación alternativa es lo más fácil del mundo, te puedes aprender los libros de Freire o citar bien a Illich o argumentar de una manera en la que desde la lectura del proyecto suene tan innovador que el gobierno suelte el varo para llevarlo a cabo.  Considero que esto pasa cuando se lleva un eje transversal como una moda, lo nuevo, lo que pega, la cosa a la cual no pueden decir que no si todo mundo lo hace. Como proyectos e iniciativas de “género” en las cuales sólo son de género por incluir a mujeres, pero siguen siendo reproductoras del discurso normativo patriarcal que le dice a la mujer: quédate en casa, cuida a los hijos, coloca a los demás antes que a ti, entre otras cosas.

La educación popular no es una moda, es una alternativa educativa necesaria y tiene que hacerse bien. La educación popular no se da a partir de las citas o el recital de la teoría, se vive dentro y fuera de las aulas. Se vive en la cotidianidad.

2 comments

  1. Al carajo con la educación popular. Al menos en México. Todos los maestros, funcionarios públicos y voluntarios se la viven hablando de mejorar el mundo por medio de la educación. Al mismo tiempo no dejan de ser conscientes de que sus alumnos están destinados a acomodar cajas y pararse en la entrada de una tienda departamental con uniforme pero sin autoridad.
    Los adolescentes lo saben pero no entienden como lo saben. El hecho de tener que tomar un autobús para ir a una biblioteca pero tener a la vuelta de la esquina 20 fábricas les dice que las buenas intenciones se quedan en el aula.
    Las operaciones matemáticas se enseñan como ejercicios repetitivos sin valor en la vida real. Los chicos no saben para que les sirve despejar X o derivar una función, o como puede ayudarles a tener una vida mejor. Se esfuerzan para verse en un futuro mejor pero ¿Cómo? ¿Jugando futbol? ¿Vendiendo droga? Cosas que entienden.
    Les hablas media hora a la semana de equidad de género a las chicas. Mamá, tías, vecinas y amigas le hablarán 4 horas diarias de ser una esposa sumisa. Y otras dos horas diarias de MMC le dirán que ser independiente implica comprar ciertas cosas y comportarse de manera irresponsable.
    ¿Sabes cuál es el objetivo de la educación pública? ¿El verdadero fin benéfico? En esas aulas de 40 adolescentes. Habrá 2 o 3 que con ayuda de un maestro descubran que están destinados al fracaso. Ellos odiarán a sus compañeros por ser un lastre, luego descubrirán que odian a la justicia mediocre de la institución que los lastra junto con los destinados al fracaso.
    Ese 7.5% de jóvenes que harán todo lo posible por huir de su destino son la única justificación del sistema educativo actual. Y sabes algo, a ellos les vale poco la educación popular. A fin de cuentas: es solo una manera de sacar Varo.

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