¿Hacemos porno?

Debido a la visita de Judith Butler a México, me dispuse a desempolvar mis notas y alguno que otro mal viaje y blasfemia sobre pornografía que escribí hace como cuatro años atrás. Hace un par de días le comenté la relación que según yo, existe entre MC dinero ya la pornografía. Así que para lo siguiente, tendré que activar el mood feminista (más de lo normal)

¿Pornografía para quienes, desde quienes, con qué intenciones? cuando hablamos de pornografía, las primeras referencias que vienen a nuestra mente son por medio de lo que consumimos a través de Internet, inclusive, tenemos claros los nombres de algunas actrices, actores y hasta podríamos tener nuestro top de favoritos. Esto desde el cuerpo, tatuajes, la forma de coger o a veces cómo esta proyección de querer ser aquellos seres casi mágicos, inalcanzables de las pantallas sexuales. Por ejemplo, en lo personal soy muy fan de Annie Sprinkle y acá se darán cuenta del por qué.

Charles Maurice Talleyrand, diría que la exclusión del “sexo bello”, se debía a sus características físicas e inclinaciones naturales. Además de que las mujeres son para él, inferiores intelectualmente, por eso, tienen que estar sometidas a un inteligentísimo varón. Era en ese momento cuando Mary Wollstonecraft luchaba por el acceso de la mujer a la razón, luchaba por el acceso a la formación intelectual. Al paso del tiempo, surgen otros movimientos feministas como que en el siglo XIX y XX surgen los movimientos sufragistas, pero en Latam es a partir de los años 20 cuando se comienzan a percibir movimientos sufragistas. Pero es en la segunda ola del feminismo cuando se empieza a hablar de la liberación de la mujer, Pero ahora no en términos legales o mejor dicho de ciudadanía. Ahora se habla de libertades sexuales, de familias, de trabajo. Mujeres inconformes sobre su estatus desigual en una sociedad ya, de posguerra. Poco a poco, y poco después de la publicación del ya conocido libro de Simone de Beauvior “El segundo sexo”, las mujeres comienzan a movilizarse hasta que en 1967, los grupos de liberación aparecen en casi todos los Estados Unidos.

La inferioridad para con el cuerpo de la mujer ha tenido un montón de historia por recorrer, desde los discursos médicos, religiosos, políticos.  El cuerpo es, sino una construcción contextual, histórica y política de ejercicio de control, según Thomas Laqueur “el sexo como el ser humano es contextual” (Laqueur:1994,42). Los cuerpos se modelan y junto con ellos sus maneras de expresarse en lo público y lo privado. La pornografía,a pesar de ser una liberadora de tabúes respecto a la desnudez de los cuerpos, también es una modeladora de ejecución de la sexualidad, por ende, la construcción del ejercicio de nuestra sexualidad ya está naturalmente regida por normas y actos legitimadores.

Como respuesta contestataria y liberadora de nuestras prácticas sexuales, surge la propuesta postpornográfica. La cual en esencia se aleja de la normalización de cuerpos y prácticas sexuales del porno mainstream. La pornografía es una mercancía para las masas, donde, por medio del acto se muestran personajes tipificados y claramente reconocibles. Antes de entrar al tema, el término post-pornografía fue acuñado por primera vez por la actriz porno Annie Sprinkle. La sexualidad es uno de los temas que se encuentran dentro del discurso político del feminismo. Se trata, más que de una resignificación, una significación verdadera desde su punto de vista. ¿a qué me refiero con verdadera? Con verdadera quiero decir, que no hablemos de libertad sexual como un concepto secuestrado por el patriarcado, y que sólo se ve como un sueño casi imposible de alcanzar. Si bien, la primera ola feminista solo se baso en los movimientos sufragista, también recordemos a aquellas que pedían que las mujeres tuvieran acceso a la razón. Razón que es estos días es importante para una verdadera liberación sexual, así como también para la significación y gestión de la sexualidad, el reconocimiento y autoconocimiento de nuestros cuerpos.

La postpornografía no es un artículo normativo para el consumo de masas, es un discurso político que va en contra de las normas sexuales establecidas y propone la liberación y apropiación de la pornografía, no sólo en práctica o consumo, sino también en creación. Dirigir y producir un filme postpornográfico desde el punto de vista feminista. En este sentido el postporno hace una crítica y la hace gozando. La pornografía tradicional se encuentra llena de clichés, mujeres rubias, con grandes senos, grandes traseros, la extravagancia en los tacones de punta, en la lencería, el los gestos y gritos que se escuchan en los cinco minutos, que el parecer es lo menos que tarda un vídeo porno. Es dejar las penetraciones extremas, los argumentos ridículos. La filmografía porno mainstream se basa en escenas de enlace (donde encontramos los argumentos ridículos) y en las escenas se sexo explícito. En las cuales los cuadros son principalmente genitálico-coitales , el close-up y para finalizar el famoso cumshot o las venidas. Lo que la postpornografía propone es hacer de los cuadros una combinación entre toda la danza corpórea sexual, la rostrocidad y la inclusión de nuevas formas de placer periféricas, una clase carnavalesca y realmente transgresora de las formas actuales y normalizadas del placer.

Así que ¡Luces, cámara y arriba nuestras cuerpas y cuerpos!

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