Notas| ciberatropología, Internet y cultura libre

Desde la segunda década del siglo XX, hemos sido más que testigos de un enorme avance tecno-científico, así como de conflictos a causa de ellos, de discusiones éticas, de poder, de control, de mediación, de libertad, de comercio, etc. Y también hemos visto cómo aquellos avances nos dan más esperanzas de vida frente al control y cura de algunas enfermedades, plagas, epidemias. Pero también vemos que ni el más avanzado programa científico y que ni el más avanzado aparato tecnológico pueden con muchas otras cuestiones de salud o de control. Pues, muchos tipos de cáncer y otras enfermedades siguen sin cura o control más satisfactorio. Durante este siglo, la ciencia y las nuevas tecnologías han tomado un papel importante en la sociedad.

Las nuevas armas tecnocientíficas, han sembrado terror y paranoia en algunos lugares del mundo. Pero existe una herramienta tecnológica que crece, que experimenta con los humanos y que no le damos la debida atención, pues se mezcla con nuestras formas de clasificación del mundo, con nuestra forma de relacionarnos con los otros, de relacionarnos con nosotros mismos, con la manera de realizar nuevos cuestionamientos, con la manera de conocer al mundo, la manera de pensar el tiempo, el espacio y un sinfín de otras posibilidades. Me refiero a Internet. Pues a pesar de ubicarse en una pantalla, es una de las tecnologías que se encuentra al alcance de muchos, en el 2012 había 2 405 518 376 millones de usuarios de Internet a nivel mundial. Además, la inmersión de Internet a nuestras vidas cada vez es mayor, no sólo por las redes sociales o su nuevo método de información-conexión, sino, porque ya podemos acceder a la red sin necesidad de ubicarnos en un espacio o punto cartesiano fijo. Es decir, ya no necesito de sentarme frente a una pantalla con un ordenador de escritorio para poder acceder a un sin fin de datos que la red puede ofrecernos. La movilidad, hoy en día, nos hace sentir que estamos cerca de todo, de todos. Gracias a una de sus cualidades, la proximidad.

En la última década han sido demasiados artefactos tecnológicos que nos invaden, que toman un lugar en nuestras vidas, en nuestros cuerpos, en nuestro mundo, con la familia y con nosotros mismos. Pero todo esto no es consecuencia de la inmersión, creación, comercialización y consumo de la tecnología, sino, de todo un cambio en el esquema organizativo social a nivel global y forma nuevos modos de consumo y de imaginarios. Pues un artefacto per se no puede cambiar nada sin que se le otorgue un uso, un valor, un sentido social y por ende, una eficacia simbólica. Aquellos nuevos artefactos parecen hablar y decir más de nosotros que nosotros mismos. Estos artefactos también parecen saber más de nosotros, que nosotros mismos. Hemos fetichizado aquellas tecnologías que nos hemos olvidado de tanto de otras cosas. Nos hemos olvidado a vivir sin ellas, nos hemos olvidado de nosotros mismos. Creemos en la obsolescencia tecnológica, pero nos hemos estado sumergiendo en una obsolescencia de los cuerpos, de las mentes. Es preferible tener un smartphone de gama alta con una cámara de megapixeles altos, cuando lo único que hacemos en esta en Facebook y jugar Candy Crush. Gastamos en un excelente ordenador cuando no sabemos para qué es una RAM, un procesador, una tarjeta gráfica. Es más nunca sabemos qué es eso de ATI, AMD, ni las arquitecturas de los SO. 32 o 64 bits. ¿Qué es un bit?. Algunos, ni saben reconocer qué sistema operativo es el que se encuentra en sus máquinas. Nos hemos vuelto esclavos.

Usamos la Internet cuando no sabemos qué es una web, url, TCP/IP. Le hemos dado múltiples usos, búsqueda de información, ocio, películas, descarga de música, algunos compartimos información, tutoriales, otros blogguean y otros vlogguean1. Algunos gastan su dinero por medio de Internet, otros tenemos ingresos por medio de Internet. Algunos se conforman con lo que les venden en los mostradores, otros preferimos intentar crear nuestras herramientas, unos lo logran, otros agonizamos en el intento. Pero algo que queda claro es que Internet ha ganado un papel importante en nuestros días, como en su momento lo fue la radio, la tv o los ordenadores. Muchos le dan sólo usan las multiplicidades de posibilidades que ofrece internet como medio de consumo. Otros crean y comparten nuevas posibilidades, donde el gran rizoma deviene y se transforma, donde muta.

Internet es un territorio salvaje, un mundo fantástico, pero también es un campo de batalla. Es un campo de batalla en todos los sentidos, no sólo porque nos puede dar información, porque podemos descargar películas y violar el Copyright; sino, porque Internet tiene su propio ADN, sus barreras, sus lados controlables, sus posibilidades de convertirse en un medio de observación social y de control. Así, como su medio de libertad, de insurgencia, de conocimiento, de difusión, de creación de colectividades, de identidades, de nuevos seres y de nuevas formas de comunicación.

 

Desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, hemos sido testigos de un abrumador avance tecno-científico, así como de sus debates sobre la ética, el poder y el control, el libre albedrío y de la propiedad. De igual manera, podría referirme como antecedente a la literatura clásica de la ciencia ficción, desde Julio Verne hasta Isaac Asimov. O bien, de aquellos bosquejos de creaciones inimaginables e imposibles de Leonardo Da Vinci a la filmografía de David Cronenberg. Todo esto para destacar que cualquier creación y avance tecno-científico tiene sus orígenes en un no-ahora; sino en un desde-entonces.

Por lo tanto ¿será cierto que vivimos en un mundo hipertextual, multimedia, en un mundo de habitares y actuares en red de código binario, en un espacio-tiempo lleno; o mejor dicho, invadido de esas cosas novedosas llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC)? o bien, puede ser que nos encontremos sumergidos en una realidad simulada, donde los mass-media han tomado el control de lo que vemos, sentimos, actuamos, consumimos y creemos. En este sentido, pareciera que nos encontramos en un ambiente de profecías cyberpunk; en un tipo de Matrix. Claro, todo suena a un escenario distópico y de control de máquinas invisibles por doquier. Pero el no hacer visible esta situación y negar o simplemente no querer ver nuestra realidad sitiada desde otro punto de vista, sería como negar la existencia física o imaginaria de nosotros mismos como actantes y de ahí como potencialidades. ¿Los mass-media, el cyberpunk, el control y esos escenarios post-apocalípticos están de alguna manera relacionados con el copyfight? La respuesta no es un sí o un no, pues todo es relacional. Textos relacionales, cuerpos, técnicas, creaciones. Así como la cotidianidad se trata de una relación inmediata de la memoria colectiva; algo parecida a la hipertextualidad. La hipertextualidad se encuentra no sólo de forma digital sino que también de una forma inmediata. Así como la multimedia producida por la sinestesia de la performatividad del acto cotidiano de habitar.

¿Alguna vez se han preguntado si existe relación entre código genético y código binario? En principio, ambos son lenguajes de diversas áreas de las ciencias. Una de las ciencias biológicas y la otra de las ciencias duras. Pero ambas nos clasifican y jerarquizan. Ambas no etiquetan, tanto como por forma y contenido. O bien, por usos y propiedad. Los primeros códigos nos etiquetan por formas y contenidos, en una tabla taxonómica y de ahí en otras clasificaciones biológicas en la estructura del ADN. Los otros códigos nos clasifican en los que los conocen y los que no. Y dentro de la juerga y humor geek, existe una frase que nos ejemplifica dicha clasificación: “Sólo existen 10 tipos de personas. Las que saben binario y las que no”. Entre los que poseen los medios para conectarse y los que no. Ambos códigos nos ubican dentro de un contexto real o virtual.

Así mismo, la introducción de aparatos tanto técnicos como tecnológicos ha venido a cambiar la percepción del mundo. Por lo que, ciencias sociales, como la Antropología no podía quedarse fuera. Pues se ha dado cuenta que los avances tecno-científicos han venido para transformar el mundo que hoy en día conocemos. Si bien, dentro de los estudios antropológicos de las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación), encontramos estudios de caso sobre el uso de ellas. También podremos encontrarnos más constantemente estudios realizados desde el punto de vista de una antropología de la cibercultura.

La antropología se desarrolló en una época en que las sociedades se organizaban como naciones vinculadas a territorios específicos (Canclini, 2007), pero ahora existen nuevos campos donde no necesariamente se necesita ubicarse en un punto cartesiano. ¿ciberantropología? ¿ciberantropólogo? ¿ciber…. textos?. ¿Cuál es el resultado final o mejor dicho la presentación final para con el lector? ¿Un texto escrito, impreso como tradicionalmente se realiza con las ciencias sociales y como desde tiempo de inicios de la Antropología se ha realizado? O bien, ¿por qué no arriesgarse a que Internet se convierta en la presentación final, que dicha presentación sea capaz de enlazarse, comentarse y nutrirse con los usuarios interesados y no sólo con el grupo de investigadores? De esta forma, se crea un resultado final multimedia y con múltiples soportes tecnológicos que no se pelean con el tradicional, pero que aportan para el enriquecimiento de la difusión, tanto como de la investigación como del quehacer antropológico mismo. Pues como bien menciona Hine “Las nuevas tecnologías, además de formar parte de una ya acentuada tendencia a la abstracción, son prolongaciones de la capacidad de organización y producción de conocimientos, rasgos heredados de la modernidad.” (Hine:2004.15).

Me reapropio principalmente de las teorías de SL y CL que se surgen desde la comunidad, De igual manera, como referencia he tomado tanto en estructura como en contenido la naturaleza rizomática de Internet, por lo tanto, me enfoco desde la teoría del rizoma de Deleuze y Guattari. Desde el punto de vista rizomático, todo tiene una conexión y no cuenta con jerarquía alguna. Es la entremezcla de saberes, seres, cosas, cuerpos, máquinas, hipertexto que no está sujeta a un ser-aquí-ahora, sino que se encuentra en devenir o potencialidades de ser. Dando así, el paso a que sus nodos o conexiones tengan la misma importancia. Dado que no existe un orden o valor jerárquico en el rizoma descrito por Deleuze y Guattari, existe la potencialidad de aquella utopía de organización horizontal.

1 Término para referirse a quienes hacer videoblogs

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